Enrique Inchausti


  • Date Added: miércoles, 19 septiembre 2012

Recibido, en la Facultad de Ciencias Médicas de la Ciudad de Asunción, en el primer año con un régimen rotativo en todas las especialidades, el segundo año con una especialidad en particular y mi pasantía, a partir del tercer curso, en las guardias de cirugía, a partir del sexto curso, en clínica medica.
Tuve una charla con el Dr. Roberto Cicciolli, que había llegado de Estados Unidos, sobre la especialidad que pensaba seguir, que era cardiología, me habló en cambio de las posibilidades que brindaba la nefrología y me convenció. Siendo estudiante de medicina en la cátedra de Semiología y Clínica Médica, comencé a realizar diálisis peritoneales, una vez terminado el sexto curso.
Era una época en que raramente hacíamos hemodiálisis, porque era complicada, trabajosa y cara. Poner en funcionamiento el lavarropas de Kolff Travenol, tacho de acero inoxidable que tenía en el medio un cilindro donde se ponía el coil. Era toda una proeza.
El Dr. Roberto Cicciolli, fundador de la nefrología en Paraguay, me sugirió que, ya que él se había especializado en la escuela americana, yo lo hiciera, por medio de una beca, en la europea, para lo cual fui becado en Bélgica, en la Universidad Católica de Lovaina.
A mi regreso, en el año 1969, se comenzaba con la especialidad en el Paraguay.
En 1970 en Asunción con uno de los padres de la nefrología latinoamericana Dr. Víctor Raúl Miatello, le cuento que como en Paraguay la nefrología es difícil me voy a ir a su país la Argentina y específicamente a Mar del Plata. Sueño que realicé y que el profesor Miatello cuando venía de vacaciones me decía Enrique veamos juntos los casos difíciles que tengas.

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